La ciudad de Como y su lago

Cerca de Milán, a tan sólo una horita de tren se abre un mundo mágico que envuelve de inmediato al visitante apenas baja del vagón del tren. En efecto se llega a pocos metros de las aguas del majestuoso lago de Como.
Como es una ciudad antigua, ubicada en el septentrión de Italia, precisamente en la región Lombardía. Rodeada por su lago que brota al norte, a este mira a los montes de Brunate, el parque natural Spina Verde la oxigena a oeste y al sur se erige como centinela la Torre Baradello.
La forma reticular de la ciudad de Como predice sus orígenes de antigua ciudad romana que es posible comprobar admirándola cuando se sube con el funicular que lleva a la ciudad de Brunate.
El primer punto de bifurcación, a orillas del lago, es la Plaza Cavour del siglo XIX. A la derecha sonríe el lago, a la izquierda el visitante encuentra un adoquinado de grandes losas que lo recibe y como una alfombra de casa le da el bienvenido y lo introduce al centro histórico de la ciudad hasta alcanzar la Plaza “Duomo”, donde surge la magnífica Catedral que se remonta al siglo XIV.
Todo su centro histórico ofrece deleite. Famosa es la ciudad por la producción de la seda y respetando su tradición se presenta como un paño que seduce al turista.
No falta el paseo a orillas del lago a lo largo de calles bien pensadas que llevan a Villas prestigiosas que se espejan en las aguas lacustres. En efecto, como los paisajes de las tarjetas postales las villas se asoman al lago y se pueden admirar también en coche o tomando una excursión con el barco.
Día de sol, con lluvia o niebla, con o sin nieve, los sentimientos son siempre múltiples y valen la pena experimentar. No se arrepentirán.